Este septiembre el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) presentó el Informe de desperdicio alimenario en España en 2025. Aunque queda claro que cada año que pasa se reduce el desperdicio que generamos, parece que nos hemos estancado un poco comparado con las bajadas de años pasados. Repasamos algunas de las cifras dadas para ver qué nos dicen sobre nuestros hábitos en la cocina y dónde podemos mejorar.
¿Dónde estamos?
En 2025, los hogares y establecimientos españoles desperdiciamos 1.129,91 millones de kilogramos o litros de alimentos y bebidas. Para hacerse una idea, esa cantidad llenaría unos 113.000 camiones de diez toneladas. Traducido a la escala individual, cada persona desperdició 24,30 kg o litros al año, lo que equivale a una media semanal de 21,73 millones de kilos en todo el país.
La buena noticia es que, comparado con 2020, el desperdicio total ha caído un 19,2 %, unos 269 millones de kilos menos. Pero aunque es una mejora notable en cinco años, 2025 rompe la racha de descensos anuales: el ritmo de mejora se ha frenado y los datos se mantienen prácticamente iguales respecto al año anterior.
Los hogares siguen siendo el foco
Este es quizá el dato más contundente del informe: el 97,5 % de todo el desperdicio ocurre dentro de casa. Fuera del hogar en bares, restaurantes o comedores el desperdicio se gestiona mejor, por lo que solo representa el 2,5 % del total.
En los hogares se tiraron 1.101,8 millones de kilos o litros en 2025, con un desperdicio per cápita de 23,52 kg. Y aquí aparece un matiz interesante: la mayoría de lo que tiramos en casa (77,5 %) son productos comprados y sin utilizar, no restos de recetas ya cocinadas (22,5 %). Es decir, el problema empieza antes de encender el fuego: en la compra y en la nevera.
Frutas, verduras y hortalizas las más desperdiciadas
Dentro de los productos que se tiran «tal cual», el patrón es claro: los productos hortofrutícolas suponen casi la mitad (46 %) de lo que se desperdicia en casa sin haber sido siquiera cocinado.

Entre las recetas que más acaban en la basura destacan los platos de legumbres (17,3 %), las ensaladas y platos de verduras (14 %) y los platos de carne (13,5 %). El informe subraya que el 63 % de esas recetas desechadas tiene su origen en la nevera, es comida preparada que se guarda y termina olvidada entre nuestras baldas. Ese desperdicio «desde la nevera» ha aumentado 3,1 millones de kilos desde 2020, el lado bueno es que el que se tira directamente «desde la cazuela» ha bajado 1,2 millones.
Fuera de casa
Cuando comemos fuera, desperdiciamos menos y gestionamos mejor. Además, hay una tendencia positiva en concienciación, con un descenso de personas que reconocen desperdiciar alimentos y bebidas fuera de casa.
Sin embargo, el informe identifica un foco claro de mejora: son los jóvenes quienes más desperdician fuera del hogar, especialmente los menores de 25 años (en bebidas) y el grupo de 25 a 34 años (en alimentos). De los productos que se tiran fuera de casa, hortalizas y verduras (24,6 %) y carne fresca (15,5 %) lideran la lista.
¿Y ahora qué?
El propio MAPA lo resume así: la batalla contra el desperdicio se gana en casa, principalmente evitando que la fruta, la verdura y los lácteos que compramos acaben caducando en el frigorífico antes de que los cocinemos.
La reducción lograda desde 2020 es real y significativa, pero el estancamiento de 2025 es una señal de que las mejoras «fáciles» ya se han hecho y que el siguiente salto requerirá cambios más profundos en cómo compramos, planificamos y aprovechamos lo que tenemos en la nevera.
Algunos pasos que podemos llevar a cabo de manera individual para reducir el desperdicio de nuestros hogares pueden ser:
- Vigila la fruta y la verdura antes que nada.
- Compra en función de lo que vayas a cocinar, no al revés.
- No dejes que la nevera se convierta en un cementerio de sobras.
- Presta especial atención a legumbres, ensaladas y verduras cocinadas. Estas son las recetas que más acaban en la basura.
- Los lácteos también merecen un hueco en la lista de vigilancia. Igual que con la fruta y la verdura, conviene revisar las fechas y las cantidades que compramos.
Carlota López Fernández
Fundación Vida Sostenible
Referencias:







