Para recuperar y visibilizar estos saberes, vuelve el V Concurso Intergeneracional el Reto de la Cocina Sostenible del Aprovechamiento, organizado por La Cocina de los Nietos, proyecto de la Fundación Vida Sostenible con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Un concurso con cinco años demostrando que aprovechar es delicioso
Tras cuatro ediciones consolidadas, este concurso se ha convertido en algo más que una competición culinaria. Es un espacio donde convergen memoria, creatividad y compromiso ambiental. Cada vídeo receta que se presenta cuenta una historia: la de alimentos que se salvan de la basura, la de conocimientos que pasan de una generación a otra, la de personas que demuestran que cocinar de forma sostenible está al alcance de todos.
Los números del desperdicio alimentario son apabullantes: en España tiramos a la basura miles de toneladas de comida perfectamente comestible cada año. Mientras tanto, en los cajones de nuestras neveras languidecen verduras olvidadas, sobran porciones que nadie reclama y el pan se endurece sin que sepamos qué hacer con él. Este concurso propone una respuesta clara: darles una segunda oportunidad.
La nueva convocatoria permanecerá abierta hasta el 23 de abril de 2026 e invita a residentes en España mayores de 12 años a rescatar esas recetas de aprovechamiento que nuestras abuelas y abuelos conocían de memoria. Esas que convertían el pan duro en migas suculentas, las verduras del día anterior en tortillas memorables, y los huesos en caldos que alimentaban el alma.
Tres formas de participar
El concurso se estructura en tres categorías que reflejan diferentes realidades culinarias:
- Categoría individual (500€): Para mayores de 18 años que quieran mostrar su talento en redes sociales. Instagram, TikTok o YouTube se convierten en el escaparate perfecto para la cocina de aprovechamiento.
- Categoría grupal (1.000€): Aquí reside el corazón intergeneracional del proyecto. Equipos de hasta cuatro personas de diferentes generaciones compartiendo conocimientos, técnicas y saberes.
- Categoría semiprofesional (1.000€): Dirigida a estudiantes y profesorado de hostelería. Porque el futuro de la gastronomía profesional también debe escribirse con criterios de sostenibilidad.
Para todas las categorías se pide lo mismo: una vídeo receta de aprovechamiento, la receta escrita y unas fotos del plato final. Todo se debe enviar al correo: concursoelreto@vidasostenible.org
¿Qué busca el jurado?
El jurado valorará que los ingredientes «salvados» sean los verdaderos protagonistas. Se buscan recetas con arraigo, familiares, que conecten de manera creativa con el saber popular y tradicional. También se valorará de manera positiva el uso de productos locales, de temporada, ecológicos o agroecológicos. Y si además si para en el cocinado se tiene en cuenta el ahorro de agua y energía o la reducción de residuos durante la elaboración, también sumará puntos.
Es decir, el concurso nos quiere llevar a pensar la cocina como un acto completo: desde la compra y el cocinado hasta el aprovechamiento y el compostaje de lo que no se puede aprovechar.
¿Te atreves con el reto?
Si tienes una receta que rescata ingredientes del olvido, si sabes convertir sobras en nuevos platos o si simplemente crees que la cocina puede ser una herramienta de transformación, este es tu concurso.
Toda la información, bases, formularios y plantillas están disponibles en la página web de La Cocina de los Nietos.
Iniciativas como esta nos recuerdan que cada acto culinario es una decisión con consecuencias ambientales, económicas y sociales. El desperdicio alimentario supone un escándalo ético en un planeta con millones de personas en situación de inseguridad alimentaria, pero también es un desastre ambiental.
Recuperar recetas de aprovechamiento no es nostalgia, es actualizar una sabiduría que nunca debió perderse, adaptándola a nuestros contextos actuales. Nuestras abuelas no eran sostenibles por convicción ecologista, sino por necesidad, pero que su legado culinario contiene lecciones fundamentales para el presente.
Hay recetas que nunca se escribieron pero que han alimentado a generaciones enteras. Ese caldo que hacía la abuela con las verduras que «ya no servían», el pudin de pan que rescataba las rebanadas duras del día anterior, o aquellas croquetas que aprovechaban cada resto del domingo. Técnicas que nuestras abuelas dominaban sin darles nombre, pero que hoy llamamos cocina de aprovechamiento y reconocemos como herramientas fundamentales contra el desperdicio alimentario.

Carlota López Fernández.







