Comer animales

Un kilo de carne de vaca necesita alrededor de 7 kilos de cereales para producirlo: la producción de carne supone el consumo de un tercio de los cereales producidos en el mundo y el noventa por ciento de la harina de soja.

a producción industrial de carne y lácteos produce el 14,5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, según un reporte de la Coalición Mundial por los Bosques de 2013. A eso se añade el carácter insostenible de la deforestación producida por la producción intensiva de carne. Por ejemplo en Sudamérica, donde se encuentran algunos de los bosques tropicales más preciosos del mundo, más del 70% de la deforestación ha sido impulsada por la demanda de productos pecuarios.

En la mayoría de los casos la producción de carne industrial implica el uso de fertilizantes nitrogenados para el cultivo de cereales, y esta utilización afecta directamente las aguas naturales, contaminándolas de manera directa.

Los efectos sobre el medio ambiente son importantes, pero igualmente el consumo de carne tiene un costo a veces bien escondido o rápidamente olvidado : el de la salud.

La industria ganadera depende del uso de cantidades importantes de antibióticos, nada menos que la mitad de los que se utilizan en el mundo, lo que implica la aparición de nuevos “supermicrobios” resistentes a los antibióticos. En efecto, cuanto más se usan esos productos, más posibilidades de desarrollar bacterias resistentes a los fármacos aparecen.

España es el país de Unión Europea que tiene la mayor tasa de uso ganadero de antibióticos. Consume casi tres veces más antibióticos para tratamiento animal que Alemania, el mayor productor de carne de la eurozona. Pero también una de cada diez muertes debida a la resistencia a los antibióticos en la UE pasa en España.

Un costo ambiental, un costo para la salud, pero también hay que pensar en el costo ético del consumo de carne. Cada año se revelan vídeos que demuestran las condiciones de los mataderos, donde se maltratan a los animales antes de matarlos.

Además de eso en la producción industrial los animales viven permanentemente encerrados y son tratados como máquinas de producción sin acceso a pasto o forraje. Son puros productos alimentarios y son tratados como tal.

Con información de un artículo de Alice Cognez

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