Los alimentos poco transformados

Desde tiempos inmemoriales, los humanos hemos modificado los alimentos con procedimientos como el horneado, desecado o fermentado para conservarlos, transportarlos y hacerlos más gustosos. Estos procedimientos alteran la composición del alimento, aunque no necesariamente para empeorarla (es el caso de productos fermentados como la choucrute, que se enriquecen en componentes saludables), a cambio de permitirles durar…