Los servicios climáticos, fundamentales en la adaptación de la agricultura al Cambio Climático.

Participantes en la presentación del informe «State of Climate Services 2019»

 

Ayer se presentó en la COP25 el nuevo informe del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) y la OMM (Organización Meteorológica Mundial) sobre el estado de los servicios climáticos en 2019. El informe se centra en la agricultura y la seguridad alimentaria, una de las principales prioridades en la adaptación al cambio climático.

Los servicios climáticos son, según explica la AEMET, “ayudas para la toma de decisiones, basadas en la información climática, que facilitan que los individuos y las organizaciones de la sociedad puedan adoptar con antelación unas mejores decisiones”.

Durante toda la presentación, siguiendo el mensaje de la COP25, se señaló la urgencia de llevar a cabo una adaptación climática, basada en datos científicos. El Secretario General de la OMM, Petteri Taalas, hizo alusión a la situación actual: “La temperatura global ya ha aumentado a 1°C por encima de los niveles preindustriales. El tiempo restante para cumplir los compromisos del Acuerdo de París para permanecer dentro de los 2°C se está agotando rápidamente, lo que requiere una acción inmediata».

Como se remarcó por los participantes de la mesa los servicios climáticos son fundamentales para llevar a cabo dicha adaptación al cambio climático por parte de la agricultura y llegar a una seguridad alimentaria sostenible.

El informe presentado destaca el progreso, las oportunidades que ofrecen y los desafíos a los que se enfrenta los servicios climáticos. Alguna de las herramientas que ofrecen son: pronósticos estacionales, avisos de sequía o índices de peligro de incendio. 

Estas herramientas pueden ser claves ya que la agricultura sufre el 26% de los daños y pérdidas derivados de los, cada vez más recientes, desastres naturales relacionados con el clima. Paralelamente a estas pérdidas, se prevé que la demanda mundial de alimentos aumente en un 50% y los rendimientos de los cultivos pueden disminuir hasta en un 30% para 2050 (Comisión Global de Adaptación, 2019). 

Ante esta situación de alta demanda de alimentos y bajo rendimiento de cultivos los servicios climáticos se presentan como una herramienta fundamental para un futuro cercano.

Sin embargo, el informe destaca que “las capacidades para brindar y acceder a estos servicios son muy desiguales en todas las regiones y países” y por ello hay que “fortalecer el sistema hidrometeorológico global-regional-nacional necesario para operacionalizar y entregar estos productos y servicios a nivel de país, particularmente en países en desarrollo, para que todos se beneficien ”.

En cuanto a seguridad alimentaria y el objetivo de hambre cero, Zitouni Oulddada, Director Adjunto de la División de Clima y Medio Ambiente de la FAO, destacó que “más del 80% de las personas afectadas por la inseguridad alimentaria vive en ambientes degradados y expuestos a fenómenos meteorológicos extremos”. Según un informe reciente se estimó que el número de personas desnutridas aumentó de 785 millones a más de 821 millones entre 2015 y 2018; Más de 704 millones de personas en todo el mundo sufrieron situaciones de inseguridad alimentaria en 2018 (FAO, FIDA, UNICEF, PMA y OMS. 2019)  Esta situación irá cada vez a peor dado que la temperatura del planeta no para de aumentar.

Se cerró la presentación haciendo patente que los servicios climáticos se enfrentan a una gran barrera: llegar a los agricultores en el terreno, sobretodo los pequeños agricultores de áreas no desarrolladas, los cuales además son las más afectados y por tanto los que se verían más beneficiados.

La OMM encabeza el Marco Mundial para los Servicios Climáticos y realizó el informe en asociación con el Fondo de Adaptación, el Programa de Investigación del CGIAR sobre Agricultura y Seguridad Alimentaria del Cambio Climático (CCAFS), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Clima Verde Fondo (GCF), el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el Fondo para la Reducción y Recuperación de Desastres (GFDRR), el Banco Mundial y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

 

Se puede acceder al informe completo aquí.

 

Carlota López Fernández.

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