La huella de carbono de nuestros platos populares

 

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Como es fundamental en la naturaleza humana, nos preocupan las cosas que nos afectan directamente. Por lo tanto, tomamos decisiones sobre nuestras dietas, y sobre las consiguientes huellas de carbono basadas en la comida habitual: si vives en España, por ejemplo, puedes elegir entre un ligero gazpacho o unas croquetas más pesadas. Pero, ¿cómo se ve la huella de carbono de los alimentos a escala global?

Las cocinas tradicionales de países de todo el mundo ofrecen una variedad de platos con y sin carne. Esta infografía compara la generación de CO2 de varias comidas que van desde muy ricas en carne, como la feijoada de Brasil, hasta completamente vegetarianas, como el curry de garbanzos de la India. Al hacerlo, obtenemos una representación visual de la inmensa diferencia entre el CO2 producido por el ganado en comparación con el generado por las frutas y verduras. Además, nos anima a ampliar nuestro conocimiento sobre la contribución de los alimentos al cambio climático, entender mejor la cocina global y tomar decisiones conscientes sobre los alimentos, incluso cuando no estamos en nuestra tierra nativa.

(English version)

As is fundamental in human nature, we are concerned with the things that are directly affecting us. Thus, we make choices about our diets and consequent carbon footprints based on the food that surrounds us in our daily life: if you live in Spain, for example, you might be choosing between a light gazpacho or heavy croquetas. But what does the carbon footprint of food look like on a global scale?

Traditional cuisines from countries all around the world offer a variety of meat and non-meat dishes. This infographic compares the carbon output of producing meals that range from very meaty, like the Feijoada of Brasil, to completely vegetarian, like the Chickpea Curry of India. In doing such, we get a visual representation of the immense difference in the CO2 produced by livestock versus by fruits and vegetables. Further, it encourages us better understand global cuisine, to widen our knowledge on food’s contribution to climate change, and make conscious decisions about food even when we are not on our native soil.

Texto e infografía: Sophie Rusen

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