Nuestro plato en llamas

 

Desde el año 1971 hasta nuestros días España ha sufrido un aumento de las llamadas “anomalías cálidas” -temperaturas altas fuera de lo común durante el verano-, tanto en intensidad como en frecuencia; nuestros veranos son prácticamente 5 semanas más largos de lo que eran durante los años 80; se ha dado un incremento de la temperatura del mar Mediterráneo (0,34ºC más por década); en los últimos años han aumentado las noches tropicales (temperaturas mínimas de más de 20ºC) en zonas como Madrid o Alicante y durante los últimos 40 años se estima que el área que ocupa el clima semiárido en nuestro país alcanza más de 30.000 kilómetros cuadrados de superficie.

Evolución de la clasificación climática de Köppen elaborada con tres periodos de referencia distintos: 1961-1990, 1971-2000 y 1981-2010 (AEMET)

 

Estos datos son algunos de los que más recientemente se han añadido a la pila de evidencias científicas que nos dicen que el cambio climático está aquí, pero parece que seguimos sin darle la importancia que se merece. Como dice la joven activista sueca, Greta Thunberg, “nuestra casa está en llamas”, y como no hagamos algo ya nos quedarán pocas cosas que salvar de las llamas.

Estos cambios tienen consecuencias más allá de las temperaturas (lo siento amantes del verano felices con los 20ºC en marzo), y uno de los sectores más afectados será el alimentario.

Las zonas que más sufren el aumento de las temperaturas y la falta de lluvias son las mismas zonas que nos surten de alimentos: Castilla-La Mancha, el valle del Ebro y el sureste peninsular. Estas zonas en conjunto suman 18.837.048 hectáreas, es decir, si sigue la progresión del clima semiárido perderíamos el 63% de la superficie agrícola total de nuestro país. 

De hecho ya estamos viendo problemas en estas zonas donde a día de hoy la cosecha de cebada o girasoles deberían estar en pleno funcionamiento pero apenas levantan un palmo del suelo por la falta de lluvias y las altas temperaturas.

Por esto, y otras muchas cosas más, es importante que el sábado 30 de marzo nos unamos todos en La Hora del Planeta, iniciativa promovida por WWF. Además del apagón de una hora programado para las 21:30 h, han lanzado tres retos: día sin plásticos, día sin carne y día sin emisiones. Estas acciones buscan hacernos a todos conscientes de las consecuencias que tiene sobre el planeta nuestra manera de consumir, alimentarnos y movernos.

Carlota López Fernández

Fuentes:

Instituto Nacional de Estadística (INE)

Agencia Estatal de Meteorología (AEMET)

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